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11/09/2017 - 08:36:45 hs.

¨ Un luchador incansable por un cambio en paz¨

¨ Un luchador incansable por un cambio en paz¨  A 36 AÑOS DE LA MUERTE DE RICARDO BALBIN

Un 9 de septiembre de 1981 fallecía un verdadero apóstol de la paz y la democracia de los argentinos: Ricardo Balbín. Político y Abogado argentino, una de las figuras más notables de la Unión Cívica Radical, partido político cuyo comité nacional presidió entre 1959 (en aquel momento Unión Cívica Radical del Pueblo, después de la fractura de 1957 con Arturo Frondizi), hasta su muerte en septiembre de 1981, y por el que fue candidato a presidente de la Nación en cuatro oportunidades (1951, 1958 y las dos elecciones de 1973).

Desde su militancia juvenil de los años cincuenta fue la imagen de aquellos grandes tribunos que batallaban por la libertad, en un medio político hostil, donde había que optar entre la obsecuencia o la persecución. Muy pocos se atrevían a desafiar con entereza a un oficialismo tan prepotente, sin embargo, no dejó de alzar su voz donde podía y como podía. Eran épocas de clausura de diarios disidentes, amordazadas las radios, prisioneros todos de una cadena propagandística asfixiante- que ningún joven hoy toleraría-.

En los cortos momentos que le otorgaban previo a las campañas electorales desde la tribuna podía hacer sus anuncios y propuestas, sin distinción de partidos. Los ciudadanos amantes de la libertad acudían a los mitines y boca a boca transmitían ¨¡ Hay que ir a escuchar a Balbín ¡ ¨.

Sin carteles, bombos ni banderas, las multitudes se formaban silenciosamente alrededor de la tribuna de madera que se armaba en Parque Rivadavia, Plaza Constitución o al amparo del Cid Campeador en la equina de Parral y Gaona.. Los socialistas acostumbrados a similares discursos de Alfredo Palacios, con espíritu solidario concurrían para unirse a la lucha contra el autoritarismo. Las respuestas con pañuelos blancos se unían a una ovación para que cada uno liberara su bronca reprimida, frente a funcionarios delatores, sindicalistas prepotentes, deportistas chupamedias, represores perversos y hasta profesores alcahuetes.

Balbín pedía calma, aunque algunos proliferaban ¨ Pegales duro, chino¨. El tribuno respondía con su voz grave:

¨Quieren que nuestros hijos crezcan en la adulación, que aprendan a decir Perón y Evita antes que pronunciar el nombre de sus padres”.  ¨No advierten que, tarde o temprano, darán cuenta a la historia de sus fechorías¨.

 Encarnaba a Palacios, Repetto, Sanchez Viamonte, entre algunos de los tantos presos por disentir.

En 1950 en un mitin habló que el gobierno era una dictadura, lo que indujo a los diputados oficialistas- sus pares- a quitarle los fueros legislativos para facilitar su detención. Poco después lo detuvieron en La Plata: como era candidato a gobernador lo apresaron al ir a votar. Luego lo trasladaron a Rosario, a San Nicolás y finalmente a la cárcel de Olmos. Por aquel entonces pronunció aquella frase histórica:

¨A veces es necesario que entren algunos dignos y libres a la cárcel para conocer dónde irán después los delincuentes de la República¨

Veinte años después, Perón lo rehabilitó públicamente. Balbín no lo necesitaba, pero el anciano líder sí, porque esa presencia recordaba sus años de arbitrariedad. Perón quería amigarse. Balbín lo perdonó en silencio y se dieron el histórico abrazo. Fue pacto de no agresión, que se cumplió a rajatabla. Perón enfrentaba enemigos más duros, cultivados en sus propias filas. Al morir, Balbín le devolvió el gesto y fue ¨como viejo adversario- dijo en el funeral- a despedir a un amigo¨.

En vísperas del golpe de 1976, en un mensaje televisivo expresó: ¨Algunos suponen que yo he venido a dar soluciones y no las tengo. Pero las hay. ES LA UNION DE TODOS LOS ARGENTINOS PARA EL ESFUERZO COMUN¨ No lo entendieron nuevamente, cuando en realidad llamaba a la unidad nacional para evitar la intervención castrense. Eran los tiempos que los peronistas insultaban, esperando el golpe para disimular el fracaso. La izquierda con sus fantasías de café. La derecha espantada por la violencia se refugiaba en las Tres A. Los únicos que decían tener soluciones eran los militares y por eso Balbín hizo sonar la alarma, pero nadie le llevó el apunte y vinieron épocas oscuras para la República.

Balbín era un romántico que consagró su vida en la búsqueda de una democracia estable para la Argentina. Cuando esta languidecía, la suya era la voz de la libertad.

En las épocas que transitamos es necesario recordar a Balbín para que nos aporte con sus frases, para que nos permita transitar por una realidad que nos golpea buscando un solo camino: UN CAMBIO EN PAZ. Lema que utilizara en 1973 cuando era candidato a presidente de la República.

Algunas frases para recordar de Balbín:

¨El que gana gobierna y el que pierde acompaña¨

¨La democracia se fortalece en la discrepancia. Las unanimidades son caminos del totalitarismo.¨

¨ No se realiza el país sino sobre la base de la unión de los argentinos¨

¨ Los pueblos sin armas pero con convicciones de paz son los ejércitos más poderosos¨.

 Homenaje a Balbín: Ing. Agr. Omar Losardo. Afiliado a la UCR.

Fuente: Prensa UCR Azul

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